Análisis del Problema Central: Incorporando la Dialéctica en la DBT

by | Jan 1, 2026 | En Español

Por Francheska Perepletchikova, PhD.

Profesora Asociada de Psiquiatría, UMass Chan Medical School

(Traducido del inglés)

En la DBT buscamos ver el mundo dialécticamente, lo que significa que todo tiene dos lados, como noche/día y vida/muerte. También podemos ver nuestras experiencias a través de un lente dialéctico: nos relacionamos tanto condicional como incondicionalmente. En el lado condicional —nuestra relación con el entorno externo, basada en las contingencias de tipo “si-entonces”: pensamientos, sentimientos, acciones, éxitos y fracasos, etc.

En el lado incondicional —nuestra relación con el Sí mismo, como entidad. El Sí mismo es la identidad de una persona, que representa la totalidad de sus características personales, tales como valores, pensamientos, sentimientos y respuestas, que distinguen a una persona de otra. El Sí mismo también incluye cómo respondemos a nuestras necesidades, el diálogo interno, el acceso al amor a sí mismo, al autocuidado y a la autocompasión.

Cuando un niño nace, no es ni bueno ni malo. Es una entidad de seres humanos, así como el sol es una entidad de estrellas. El sol no puede ser malo por darnos quemaduras solares y bueno por darnos luz. El sol simplemente es y puede darnos quemaduras solares y luz. De manera similar, la síntesis de la existencia humana es: “Yo simplemente soy” (lado incondicional) y “puedo tener éxito/fracasar, sentirme feliz/triste, ser aceptado/rechazado por otros” (lado condicional). Muchos de nuestros pacientes han perdido este equilibrio dialéctico y, en cambio, ven quiénes son de manera condicional, basándose en cómo funcionan y cómo otros responden a ellos; “buenos” y capaces en un momento, luego “malos” o defectuosos al siguiente.

Nuestra relación con el Sí mismo puede transformarse de incondicional a condicional por múltiples factores. Incluso expresiones aparentemente inocuas, como llamar a una niña “buena” o “mala”, pueden transmitir la idea de que su identidad depende de la forma en que responde. En lugar de verse simplemente como entidades humanas, ni buenas ni malas, comienzan a aprender “soy bueno o malo dependiendo de cómo actúe”. La invalidación dañina (por ejemplo, crítica, humillación, imposición de culpa, acomodación) y/o la invalidación traumática (por ejemplo, abuso físico, emocional o sexual), específicamente en la infancia, puede acelerar este cambio (Brueckmann et al., 2023; Kanat-Maymon et al., 2012; Øverup et al., 2014). Estos tipos de invalidación no solo proporcionan retroalimentación sobre respuestas, sino sobre la persona completa, enseñando que los errores significan que son personalmente defectuosos. Con el tiempo, la relación de un niño con el Sí mismo se vincula al rendimiento (lo que hace, siente o piensa) y a cómo otros se relacionan con él.

En consonancia con el modelo biosocial (Linehan, 1993), una posible vía desde la invalidación dañina y/o traumática hacia los síntomas del TLP puede ser a través de una relación disfuncional aprendida con el Sí mismo, incluyendo déficits en tres aspectos centrales: los sentidos de amor a sí mismo, seguridad y pertenencia. Estos tres sentidos centrales fueron derivados empíricamente mediante análisis funcional que revelaron de manera consistente vulnerabilidades —deterioros debidos a la invalidación dañina y/o traumática sostenida— en uno o más de estos sentidos.

 

Los Sentidos Centrales

Sentido de Amor a Sí Mismo (SASM): es la capacidad estable y duradera de conectar con el amor a sí mismo a voluntad, independientemente de cómo se desempeñe en la vida. Nacemos con amor a sí mismo —instinto de autopreservación, impulso innato de cuidar el propio bienestar (Costa & Rosa, 2022; Wouters-Soomers et al., 2022). El amor incondicional y la aceptación de las respuestas de un niño por parte de los padres proporcionan la base para su capacidad de experimentar el amor a sí mismo tal cual, sin condiciones ni requisitos. El SASM permite a una persona apreciar sus aptitudes innatas, talentos e inclinaciones, así como sus competencias adquiridas (Henschke & Sedlmeier, 2023). Sin embargo, nuestra capacidad de conectar con el amor a sí mismo se ve obstaculizada cuando aprendemos que debemos ganarlo satisfaciendo diversas condiciones de “suficiencia”. Se ve aún más comprometida por la invalidación dañina y/o traumática, que desplaza la relación incondicional con el Sí mismo hacia lo condicional, especialmente en las primeras etapas del desarrollo infantil.

Sentido de Seguridad (SS): se refiere a la capacidad de ejercer autocontrol y acumular recursos, conocimientos y conexiones para afrontar los desafíos de la vida (Gilbert, 2024). El SS comienza a desarrollarse dentro de un entorno seguro, donde los cuidadores satisfacen de manera predecible las necesidades del niño y proporcionan protección emocional y física consistente. El SS continúa desarrollándose cuando el niño adquiere mayor control de sus propias respuestas, satisface sus propias necesidades y acumula experiencias vitales que le permiten confiar en que puede afrontar eficazmente los estresores. El SS no puede desarrollarse adecuadamente cuando el entorno es impredecible, invalidante de manera dañina y/o traumática, y acomoda conductas desadaptativas (Eller & Frey, 2019).

Sentido de Pertenencia (SP): alude a la capacidad sostenida de experimentar aceptación y validación dentro de vínculos familiares o grupales, así como de mantener un lazo significativo con la genealogía y con la humanidad en general. (Baumeister & Leary, 1995; Michalski et al., 2020). El Sentido de Pertenencia (SP) comienza a configurarse dentro de una relación de cuidado en la que los cuidadores o los padres transmiten de manera constante amor incondicional y aceptación (expresados a través de la validación), incluso frente a conductas desadaptativas. Una relación en la que los cuidadores son críticos, retaliatorios y despectivos probablemente comunique al niño/a que es defectuoso/a, no aceptado/a o no deseado/a (Ulianova et al., 2025). Además, un entorno invalidante de manera dañina y/o traumática no enseña al niño/a cómo desarrollar relaciones funcionales consigo mismo y con otras personas.

 

¿Qué es el Análisis del Problema Central (APC)?

El APC (CPA, por sus siglas en inglés) es un modelo de evaluación e intervención. Evalúa vulnerabilidades en los sentidos centrales mediante preguntas socráticas y una técnica modificada de flecha descendente de la TCC. El APC busca examinar cómo las personas interpretan los eventos, cómo esas interpretaciones profundizan las vulnerabilidades y cómo el afrontamiento desadaptativo a corto plazo para disminuir estas vulnerabilidades conduce a un malestar a largo plazo.

Al evaluar las creencias subyacentes sobre el Sí mismo, el APC ayuda a los pacientes a comprender cómo funcionan sus respuestas, creando oportunidades para elecciones más efectivas. Las preguntas del APC incluyen: “¿Qué significa esto?”, “¿Por qué es un problema?”, “¿Qué produce?”.

El APC resulta especialmente útil cuando el proceso terapéutico está estancado, el paciente presenta conductas que interfieren con la terapia, las soluciones aplicadas no generan cambios significativos y/o existe riesgo de agotamiento tanto del paciente como del terapeuta. El APC es irreverente al preguntar directamente “por qué” y, al mismo tiempo, validante al ofrecer comprensión sobre lo que impulsa las respuestas ineficaces.

Además, el APC incluye técnicas específicas para disminuir vulnerabilidades en cada uno de los tres sentidos centrales. Sus intervenciones buscan mejorar la relación con el Sí mismo, corrigiendo creencias erróneas relacionadas con los sentidos centrales y, en última instancia, restaurando el equilibrio dialéctico de “Yo simplemente soy” Y “puedo tener éxito/fracasar”.

  • Para el SASM, el APC incluye intervenciones para lograr la conexión con el amor a sí mismo a voluntad, independientemente del desempeño.
  • Para el SS, el APC busca mejorar la capacidad de influir directamente en las propias respuestas.
  • Para el SP, el APC enseña cómo satisfacer las propias necesidades (por ejemplo, autorrefuerzo, autovalidación, amor a sí mismo, autocuidado, autocompasión, autocontrol y reestructuración cognitiva). Solo a través de dar al Sí mismo es posible dar a otros, lo que constituye la base de una pertenencia saludable.

El APC sintetiza enfoques conductuales y dinámicos. Los modelos conductuales enfatizan el control ambiental y la historia de aprendizaje, mientras que los modelos dinámicos se centran en procesos inconscientes (por ejemplo, emociones evitadas, conflictos no resueltos, mecanismos de defensa). El APC aborda tanto factores externos como internos, incluyendo procesos conscientes e inconscientes. Desarrollado a través del trabajo clínico con niños, adolescentes y adultos con desregulación emocional y conductual severa, el APC ha sido probado como parte de un ensayo clínico randomizado de DBT para niños (Perepletchikova et al., 2017).

 

Ejemplo de caso

El siguiente ejemplo ilustra la estructura del APC. Una paciente tiene dificultades para usar la autovalidación, a pesar de poder validar a otras personas. Dado este patrón, el terapeuta hipotetiza que existe una función de esta conducta que la paciente no reconoce.

Terapeuta: “¿Qué significa para ti la autovalidación?”

Paciente: “Me digo a mí misma las causas de mis errores.”

Terapeuta: “¿Por qué es un problema para ti decirte las causas de tus errores?”

Paciente: “Porque si pongo una causa detrás, estoy excusando mis errores.”

Terapeuta: “¿Por qué es un problema para ti excusar tus errores?”

Paciente: “Entonces soy una vaga holgazana.”

Terapeuta: “¿Por qué es un problema para ti ser una vaga holgazana?”

Paciente: “Entonces no soy suficientemente buena.”

Terapeuta: “¿Qué significa ser suficientemente buena?”

Paciente: “Ser digna… ser merecedora… Nadie puede amar a una holgazana inútil.”

Terapeuta: “¿Por qué necesitas que otras personas te amen?”

Paciente: “Entonces soy suficientemente buena para amarme a mí misma.”

El APC se completa cuando el análisis llega a un sentido central. Preguntar “¿Por qué necesitas amarte a ti misma?” carece de sentido, porque la necesidad de amor a sí mismo, así como de seguridad y pertenencia, es instintiva. La pregunta “por qué” solo puede aplicarse a respuestas aprendidas. El análisis funcional revela con frecuencia vulnerabilidades en uno o más sentidos centrales por respuesta. Una vez completado el APC, el terapeuta valida al paciente destacando que la cadena de pensamientos es lógica. Luego, el terapeuta continúa con la reestructuración cognitiva, pidiendo al paciente que identifique qué parte de esa cadena lógica, al mismo tiempo, no tiene sentido.

En el ejemplo, la paciente reconoció que negarse a autovalidarse es lo opuesto al autocuidado y al amor a sí mismo, y que estaba imponiendo condiciones a algo incondicional. El terapeuta prosigue con la reestructuración cognitiva de otros materiales obtenidos (por ejemplo, corrigiendo la idea de que la validación excusa respuestas desadaptativas). El APC concluye con intervenciones sobre cómo disminuir de manera adaptativa la vulnerabilidad en un sentido central identificado (por ejemplo, cómo conectar con el amor a sí mismo a voluntad). Hasta ahora, el niño más pequeño que aprendió a conectar con el amor a sí mismo tenía 4 años, y el niño más pequeño con quien se realizó exitosamente un análisis APC fue un niño autista de 5 años con rechazo escolar.

 

Resumen

El APC es un modelo transdiagnóstico porque toda conducta disfuncional cumple una función. Puede utilizarse con niños, adolescentes y adultos. Puede integrarse en DBT estándar, TCC y otros enfoques como herramienta para:

  1. Evaluar las funciones de la conducta, permitiendo una selección más precisa de intervenciones para cada función de una conducta objetivo.
  2. Enseñar cómo relacionarse con Sí mismo como entidad.
  3. Ayudar a alcanzar el equilibrio dialéctico.

Asimismo, el APC es una herramienta rápida de evaluación e intervención que facilita la provisión de terapia para terapeutas en equipos de consulta DBT.

Aquí tienes la traducción académica al español del fragmento:

 

Recursos adicionales

 

References

Baumeister, R. F., & Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497–529. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497

Brueckmann, M., Teuber, Z., Hollmann, J., & Wild, E. (2023). What if parental love is conditional …? Children’s self-esteem profiles and their relationship with parental conditional regard and self-kindness. BMC Psychology, 11(1). https://doi.org/10.1186/s40359-023-01380-3

Costa, J. M., & Rosa, R. A. (2022). Self-empathy as a necessary element for regulation of emotions. International Journal of Transactional Analysis Research & Practice, 13(1), 62–71. https://doi.org/10.29044/v13i1p62

Eller, E., Frey, D. (2019). Psychological Perspectives on Perceived Safety: Social Factors of Feeling Safe. In: Raue, M., Streicher, B., Lermer, E. (eds) Perceived Safety. Risk Engineering. Springer, Cham. https://doi.org/10.1007/978-3-030-11456-5_4

Gilbert, P. (2024). Threat, safety, safeness and social safeness 30 years on: Fundamental dimensions and distinctions for mental health and well-being. British Journal of Clinical Psychology, 63, 453–471. https://doi.org/10.1111/bjc.12466

Henschke, E., & Sedlmeier, P. (2023). What is self-love? redefinition of a controversial construct. The Humanistic Psychologist, 51(3), 281–302. https://doi.org/10.1037/hum0000266

Kanat-Maymon, Y., Roth, G., Assor, A., & Reizer, A. (2012). Conditional regard in close relationships. Meaning, Mortality, and Choice: The Social Psychology of Existential Concerns., 235–251. https://doi.org/10.1037/13748-013

Linehan, M. M. (1993). Cognitive-behavioral treatment of borderline personality disorder. Guilford Press.

Michalski, C. A., Diemert, L. M., Helliwell, J. F., Goel, V., & Rosella, L. C. (2020). Relationship between sense of community belonging and self-rated health across life stages. SSM – Population Health, 12. https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2020.100676

Øverup, C. S., Brunson, J. A., Steers, M.-L. N., & Acitelli, L. K. (2014). I know I have to earn your love: How the family environment shapes feelings of worthiness of Love. International Journal of Adolescence and Youth, 22(1), 16–35. https://doi.org/10.1080/02673843.2013.868362

Perepletchikova, F., Nathanson, D., Axelrod, S. R., Merrill, C., Walker, A., Grossman, M., Rebeta, J., Scahill, L., Kaufman, J., Flye, B., Mauer, E., & Walkup, J. (2017). Randomized Clinical Trial of Dialectical Behavior Therapy for Preadolescent Children With Disruptive Mood Dysregulation Disorder: Feasibility and Outcomes. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry56(10), 832–840. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2017.07.789

Ulianova, T., Naumenko, N., Sprynska, Z., Kulesha-Liubinets, M., Didyk, N., & Savchenko, N. (2025). Enhancing psychological safety in parent-child relationships: Promoting healthy development and resilience. BRAIN. Broad Research in Artificial Intelligence and Neuroscience, 16(1), 174–182. https://doi.org/10.70594/brain/16.1/12

Wouters-Soomers, L., Van Ruysseveldt, J., Bos, A. E., & Jacobs, N. (2022). An individual perspective on psychological safety: The role of basic need satisfaction and self-compassion. Frontiers in Psychology, 13. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.920908

Translate »